Nuestra mente nos lleva permanentemente a recordar situaciones en las que debimos hacer otra cosa, o a preocuparnos por cosas que posiblemente nunca pasen… ¿por qué?
Es notable como la mente no deja de generar pensamientos.
Y la mayoría de ellos apuntan a decirnos cómo debemos actuar, qué debemos decir.
Son como monos que no paran de hablar, incluso de gritar. No nos dejan tranquilos ni un momento. Nos explican qué debimos haber hecho antes y qué debemos hacer después.
Cuando toman tanta preponderancia, esas voces empiezan a conducir tu vida. Te identificas con ellos, y comienzas a creer que eres eso. Es difícil vivir con la mente de mono, que necesita estar ansiosa y preocupada todo el tiempo.
Si les damos toda nuestra atención, esta situación crece en nosotros y se transformará en un trastorno que nos llena de miedos, inseguridades, atacan nuestra valoración personal.
Esta forma de operar de nuestra mente, está pensada para la supervivencia. Para sobrevivir en un entorno de mucho peligro, hay que estar siempre alerta, siempre un paso delante de cualquier depredador.
Es innecesario seguir viviendo con esas sensaciones y emociones, con ese estrés. Nuestro mundo ya no es aquel mundo hostil que rodeaba al hombre en sus orígenes. Sin embargo, nuestra mente funciona igual que en aquella época y reacciona exactamente igual si tienes una cuenta por pagar y no te alcanza el dinero, que, si tuvieras un tigre diente de sable en frente, listo para comerte. Comencemos a distinguir.
La meditación puede ayudarte a poner a los monos en su lugar.
Debes evitar que los monos de tu mente dirijan tu vida, y comenzar a tomar decisiones conscientemente.
Basta de pensar en lo que ya pasó, que no podremos cambiar, o en lo que vendrá. Focaliza tu atención en el presente. Sé feliz hoy, agradecido por lo que tienes, (la vida, familia, amigos, sustento… lo que sea que tienes), y no pongas tu foco en aquello que te falta.
Ocúpate de lo que pase en el futuro, cuando pase; y eso te devolverá tu tranquilidad hoy. Hazle caso al Dalai Lama, él sabe por qué te lo dice. Piénsalo.
