El Estado Semilla

¿Te has puesto a pensar realmente cuál es el objetivo que te has planteado a la hora de iniciar cualquier actividad? La fuerza de tu inconsciente es impresionante… y hará que ese objetivo se cumpla. ¿Recuerdas cuál fue?

Todos tenemos claro que, si enterramos una semilla de limonero en una maceta, lo lógico es que germine y crezca, dando como resultado un hermoso limonero.

Sin embargo, no logramos entender por qué, cuando ponemos un emprendimiento en marcha, o iniciamos cualquier actividad, vemos que se obtienen ciertos resultados, pero no exactamente aquél que más nos interesa… el flujo constante de dinero.

¿Por qué sucede esto? Porque probablemente el objetivo no estuvo claro desde el principio. A ese objetivo inicial le llamamos “estado semilla”.

Cada vez que empiezas una actividad debes estar seguro de tener el fin “correcto” en mente. Esto hará que dicha finalidad se materialice.

Imagina este ejemplo. Siempre has trabajado en relación de dependencia. No tienes ninguna experiencia con emprendimientos propios, pero con la indemnización que te dieron en tu antiguo empleo, aquel que tuviste que dejar, has decidido tener tu propio negocio.

No sabes administrar negocios, así que haces tu inversión para instalar un local, compras mercadería y comienzas a difundir la existencia de tu comercio a través de la distribución de volantes, y algo de publicidad en redes sociales.

Es mi caso. Bien puede ser el tuyo.

Haces estas inversiones pensando en “aprender sobre la marcha, emprender para conocer a fondo el manejo de un comercio”. ¿Te diste cuenta cuál es el error? No hiciste la inversión para ganar dinero, sino para aprender a gestionar un negocio.

En este ejemplo, tu inconsciente biológico que es muy poderoso, pero también muy simple y entiende las cosas “al pie de la letra”, entendió que el negocio se puso para aprender y te ayudará a que aprendas mucho. Pero no esperes que sea exitoso o te dé dinero, porque no era la idea.

Asegúrate siempre de comenzar cualquier actividad con el fin en mente. Es a lo que llamamos “estado semilla”. Y como sucede con la semilla de limonero, de esa semilla germinará aquello que estemos plantando. Por eso es importante que la idea esté bien expresada, apuntando al objetivo exacto y concreto que queremos lograr, siendo impecable con las palabras, para no confundir a nuestro inconsciente.

Si necesitas ayuda para ver por qué tu negocio no va lo bien que esperas, o para expresar apropiadamente tus objetivos y asegurarte de plantar la semilla correcta, puedes contar conmigo.

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