¿Te pasa lo mismo que a casi todo el mundo?
¿Por qué las cosas no son como esperamos que sean? ¿Quién tiene la culpa de nuestras dificultades? ¿Deberíamos hacer algo para cambiar nuestra situación, o alcanzará con sentarnos a esperar que las cosas pasen?
Todo depende de nuestro punto de vista.
Hay dolores que percibimos a medida que crecemos. Dolores de años más tempranos, de sueños frustrados, de nostalgia por algo que anhelábamos y nos prometieron que tendríamos si cumplíamos ciertos parámetros, si estábamos con la última tendencia, si teníamos altas calificaciones, si teníamos dinero; pero, aun teniendo todo eso, esa vida nunca llegó.
La vida no es como la queremos, pero estamos muy metidos en nuestros temas para ver qué nos frena o qué acciones tomar para introducir cambios.
El Coaching Ontológico es una disciplina que permite revisar, transformar, desarrollar y optimizar la manera en la que “somos” en el mundo, al cuestionarnos la forma en que actuamos, y las razones por las que lo hacemos de esa manera. La idea es apoyar a las personas en la consecución de sus objetivos y en la creación de una nueva forma de “ser”.
La palabra “ontológico”, justamente, refiere a la rama de la filosofía metafísica que estudia la naturaleza del ser en cuanto ser. Somos por lo que somos, y no por lo que tenemos o lo que hacemos.
El objetivo del Coach es lograr un cambio profundo en las percepciones y la actitud de sus clientes. Hacer que se vean desde otra perspectiva. Así ven qué paradigmas o creencias y qué beneficios (aunque no los cataloguen así) los mantienen donde están, y qué acciones ellos deben tomar para llegar a donde quieren estar. Apuntar exclusivamente a lo que depende de ellos. Entender que no sirve echar la culpa a otros… y actuar.
Y es a través de la conversación y de sus preguntas, que deben hacer pensar y cuestionarse a sus clientes, que el Coach acompaña a éstos durante su toma de consciencia y transformación personal.
