Muchas veces dedicamos más tiempo y energía a pensar en un problema, real o
ficticio, que a resolverlo.
Vemos hoy entonces esta distinción del coaching: preocupación vs. ocupación.
La preocupación deriva de lo negativo; no aborda la solución del problema sino el miedo al fracaso, el miedo a que las cosas no salgan bien. La ocupación en cambio, deriva de lo positivo; es abordar la resolución de algún problema o la materialización de algún proyecto.
Cuando nos preocupamos, nos bloqueamos, nos estancamos y no permitimos que las cosas fluyan correctamente porque nuestra mente está trabajando en base al miedo, al estrés, a la inseguridad y ella queda fija en todas las imágenes que implican atrasos, complicaciones, fracaso, etc.
La preocupación nos absorbe tiempo y energía que le restamos a la construcción real de proyectos o soluciones.
La preocupación no sabe solucionar un problema, más bien crea el problema, porque la mayoría de las preocupaciones no se basan en la realidad, se basan en suposiciones que ni siquiera sabemos si ocurrirán alguna vez. Estamos anticipando problemas que muchas veces luego no se presentan.
Quien se ocupa, fluye, porque la mente esta puesta en la meta, en el éxito, en solucionar; no hay bloqueos porque no hay miedos, estrés, ansiedad o depresiones que detengan el proyecto. La ocupación es también la certeza de que se está procediendo de manera correcta.
Al ocuparnos construimos, ya sea una solución a un problema o una etapa de un proyecto, pero estamos construyendo.
Prestando atención, podremos notar cuando estamos preocupándonos en exceso, y dentro de un ciclo que lejos de tranquilizarnos, nos pone más nerviosos y preocupados. Llegados a ese punto, debemos salir de ese ciclo de la preocupación, separar el problema o conflicto en partes que podamos gestionar y poner manos a la obra. Así estaremos ocupándonos del tema, y resolviéndolo.
Si notas que pasas mucho tiempo preocupado y no avanzas en ningún sentido, puede que un Coach te ayude a encontrar acciones que te lleven a progresar.
