¿Te impiden hacer lo que quieres o llegar donde deseas?
Vemos hoy otra distinción del coaching: hechos vs. juicios.
Es fundamental distinguir entre las cosas concretas que son vistas igual por todos, de aquellas que admiten interpretación.
Ya hemos hablado en otra oportunidad sobre nuestra percepción del mundo. No lo vemos como es sino como somos. Esa visión está impregnada de nuestras propias consideraciones (experiencias, pensamientos, sentimientos, valores y creencias).
Un hecho es cualquier evento que se pueda comprobar percibiéndolo a través de los sentidos, o con herramientas de medición.
Podemos verificarlo, es objetivo; no depende de quién lo observa. No es refutable. Ejemplos: Juan tiene 5 años, la temperatura es de 27 grados centígrados, Pedro mide 1,80 metros.
Un juicio es una interpretación valorativa acerca de algo, en el que hacemos un dictamen de acuerdo con nuestra propia visión.
Es más ambiguo al depender de nuestra percepción. Ejemplos: Juan es chiquito, hace calor, Pedro es alto.
¿Hasta que edad se es “chiquito”? ¿Hasta los 2 años? ¿3, 4, 5, 6…? ¿Quién lo define?
¿Hasta qué temperatura está “agradable” y cuándo empieza a “hacer calor”? Seguramente la respuesta no es la misma para un habitante de Qatar y para uno de Noruega, ¿verdad?
¿Desde qué estatura alguien es alto? También dependerá del lugar y las estaturas promedio.
Teniendo clara
la diferencia, podremos reflexionar cuando enfrentemos un obstáculo en nuestro
camino, si el mismo es un hecho (está ahí), o es un juicio (nosotros lo vemos ahí).
Muchas veces detectar nuestros juicios nos permitirá buscar y encontrar caminos
que en primera instancia creíamos inexistentes.
