¿Decide tu acción una obligación o tu compromiso consciente?
Vemos hoy otra distinción del coaching: obligación o compromiso.
No es lo mismo hacer algo porque “tengo que” hacerlo, que porque “quiero” hacerlo.
En el primer caso nos sentimos obligados. Es lo que debemos hacer. Lo que los demás esperan de nosotros.
Tener que hacer algo, cuando no sale de nosotros se siente como algo pesado; la obligación nos viene impuesta desde el exterior. Habitualmente no tenemos la opción de aceptar o no la obligación, y tenemos que cumplirla, a veces a regañadientes.
En cambio, el compromiso emana de nuestro interior. Cuando nos comprometemos a hacer algo lo estamos aceptando libremente, sin presiones externas, lo hacemos porque queremos. Es una elección nuestra, libre. Lo hacemos porque queremos.
Quien se compromete se convierte en protagonista de la historia, le imprime su sello personal a la tarea que está realizando.
¿Tenemos forma de resignificar aquello que tenemos que hacer, y elegirlo? ¿Es por nuestro bien y el de quienes nos rodean? ¿Por qué no hacerlo entonces sintiendo que, si no estuviéramos obligados a hacerlo… lo elegiríamos?
Revisemos aquello que hacemos, especialmente aquellos que nos molesta hacer, y analicemos por qué lo hacemos.
Si damos valor al fin último de estas acciones, y “elegimos” hacerlas, no lo sentiremos como un peso; podremos poner toda nuestra energía y hacerlas con más alegría. Si vamos a hacerlas de todos modos, ¿por qué no darles el valor que tienen y disfrutarlas?
