En tus conversaciones… ¿escuchas o sólo oyes?

¿Somos conscientes de la diferencia entre oír y escuchar?

 En coaching ontológico hay un concepto muy utilizado, que es el de distinción. Una distinción, para empezar, es algo que conocemos. No puedo distinguir algo cuya existencia desconocemos. Pero además, respecto a lo qué sí conocemos, implica reconocer las características de algo, y las diferencias con algo parecido.

Cuanto más conocemos de un tema, más distinciones podemos hacer respecto a ese tema. Como ejemplo, podemos mencionar que en lenguaje finlandés (en Finlandia hay nieve gran parte del año) hay muchas más formas de mencionar a la nieve que en otros idiomas (nieve en el suelo, lluvia de nieve y tormenta de nieve son palabras distintas). Esto es porque cuanto más interactúas con algo, más lo conoces y más lo distingues.

Reconocer esas distinciones nos ayudará a crear una realidad distinta a la que vivimos, a partir de usar un  lenguaje diferente, que nos llevará a tener diferente actitud, y tomar diferentes acciones.

Comenzaremos a partir de hoy a ir analizando diferentes distinciones, para que podamos ir aprendiendo juntos a vivir nuestras vidas de modo más constructivo.

Comencemos con la distinción entre “oír y escuchar”.

A priori parece de las más obvias, pero no todos la tienen totalmente clara.

¿Cuántas veces, hablando con alguien y ante la sensación de que no te escucha, se lo preguntas directamente, y recibes la respuesta “sí te escuché, me dijiste esto, esto y esto”?  Es obvio que sí había oído… pero ¿te escuchó?

Oír implica sólo que el aparato auditivo de tu interlocutor ha recibido las palabras que le has dicho, pero no que les haya prestado atención. Oír es un acto fisiológico. No podemos elegir no oír.

Escuchar es mucho más que eso. Escuchar requiere el procesamiento e interpretación de esa información sonora recibida. Y muchas veces requiere repreguntar para asegurar una interpretación correcta, en línea con la que le da quien habla.

Para que haya comunicación, es necesaria la escucha. Y esa es la “especialidad” del coach. Escucha activamente a su cliente y lo ayuda a encontrar sus propias respuestas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *