¿Has dejado de disfrutar de tu trabajo o de tus relaciones?
Sucede con bastante frecuencia que sentimos
que nuestro humor cambia. Cosas que veíamos perfectamente normales, de pronto
comienzan a molestarnos. Ya no nos sentimos cómodos.
Puede ser una situación transitoria, o una que llegó para quedarse.
Entre las primeras, puede ser que haya una
situación o evento del momento que lo genera. Podemos estar enfermos, o un
pariente, o quizá estamos preocupados porque debemos mudarnos, o planeando una
boda, o perdimos un ser querido… o cualquier situación que nos genere angustia
o estrés.
Otras veces no
pasa nada de esto. Es simplemente que estamos tolerando demasiado. Y esto se va
a quedar así, salvo que hagamos algo al respecto.
Esta tolerancia tiene que ver con cosas
pequeñas, en cantidad, que nos van drenando la energía. Cuando son una pocas no
se sienten, si son muchas, el peso se deja sentir, hasta desbordar. Es el viejo
dicho de “la gota que rebalsó el vaso”.
Cada uno de nosotros tiene un límite diferente.
Cuando alcanzamos el máximo del peso que podemos soportar, entonces todo se nos
vuelve pesado, irritante y molesto.
Esa tolerancia tiende a acumularse con el
tiempo. Es buena idea hacer una lista cada tanto de esas pequeñas cosas que van
ocupando nuestra mente y crear un plan para ir abordándolas a todas. Así, de a
una, vamos “quitándonos un peso de encima”.
Si esa lista
tiene hasta 25 ítems (valor indicativo, recuerda que es individual para cada persona) puede ser soportable. Más se vuelven pesada carga. Trabaja
en identificarlos e ir depurando esa lista, y así recuperarás la tranquilidad,
y el gusto por las actividades que desarrollas.
