Nuestro observador interno es el que a partir de la información que conoce decide nuestras próximas acciones y reacciones.
¿Alguna vez te preguntaste por qué reaccionas siempre igual, ante determinado tipo de situaciones? ¿O por qué siempre se te ocurren las mismas soluciones a los mismos problemas?
Eso tiene que ver con lo que en coaching se denomina “tu puntito”. Cada uno de nosotros vive dentro de su puntito. Allí
está todo lo que sabemos que sabemos (conscientemente), y todo lo que sabemos que no sabemos.
Pero el universo un mucho más amplio. Fuera de ese puntito hay un universo de posibilidades de cambio.
Hay una cantidad enorme de cosas dando vueltas por ahí, que existen y que se conocen por mucha gente, de la que uno no tiene la menor idea. No sabemos que no sabemos sobre un montón de temas.
Y es ese desconocimiento el que hace que siempre tengamos las mismas ideas. Sólo nos manejamos con aquello que sabemos, o pedimos ayuda por aquello que no sabemos, a quienes entendemos que conocen de eso.
Esto nos mantiene muy limitados.
Nuestro observador es limitado. Tenemos esa forma limitada de entender la realidad que nos rodea. Por eso el coaching es una invitación a cambiar el tipo de observador que somos.
Reconocer que el futuro es maleable, que lo podemos modificar, hace que nuestro observador empiece a cambiar. Y al ver las cosas de otro modo, aparecen ideas nuevas, acciones nuevas y la realidad comienza a cambiar.
La realidad como tal es un concepto subjetivo. Están los hechos, que sí son inmodificables, y nuestras percepciones que nos hacen creer que ciertas cosas no pueden modificarse.
Cambiemos nuestro observador, y no nos dejemos engañar por nuestras percepciones sin cuestionarlas.
