¿El mundo real es tal como lo vemos?
No necesariamente. La realidad no se compone sólo de hechos, sino que trae implícita la interpretación que
hacemos de esos hechos.
Todo caos en nuestra vida comienza en nuestra incapacidad de percibir diferente. Donde algunos ven un obstáculo otros ven una oportunidad.
Hace mucho me llegó este ejemplo: Un vendedor de calzado llega a una aldea primitiva con la intención de vender sus
productos. Ve que en la aldea nadie usa calzado, se deprime y dice: “Acá nadie va calzado, ¡no voy a poder vender nada!” Otro vendedor de calzado llega a la misma aldea y ve que nadie usa calzado. Se alegra y dice: “Nadie tiene zapatos, ¡le
puedo vender a todos!”
La buena noticia es que podemos cambiar nuestra percepción.
Para hacerlo, podemos formularnos dos preguntas: en este instante, ¿estoy viviendo la vida que quiero vivir?, y tanto
si es así como si no, ¿cómo puedo mejorar mi situación? (aún cuando creemos que estamos bien, podemos mejorar).
Preguntarte cómo puede mejorar tu realidad del momento y qué hay en esa situación que aún no estás viendo, pondrán a tu creatividad y al Universo todo, a trabajar a tu favor.
Si no logras cambiar tu percepción, no verás nada nuevo en esas situaciones que te duelen, fastidian, molestan… o que eventualmente te alegran.
Sin cambios en nuestra percepción, de nuestra interpretación, nada cambiará.
No se trata de aprender de las cosas supuestamente negativas o dolorosas que vivimos. Si cambiamos nuestra percepción, ¡todo lo demás cambiará!
Cuando entendemos que nuestra percepción de la realidad incluye nuestras propias interpretaciones, y que éstas surgen de nuestras creencias y valores, entendemos también que modificando nuestra interpretación vemos modificada la realidad. Ya nos sentimos con el poder de influir en nuestro destino.
En esta posición dejamos la postura de la víctima, y tomamos control sobre nuestra realidad.
