¿Sos espectador o protagonista de tu vida?

Muchos miran los sucesos de su vida como si no pudieran cambiarse. ¿Es tu caso?

Como seres humanos, todos estamos a la búsqueda de sentido, desarrollo personal y autosuperación.

En los primeros niveles de la escala, entendemos que autosuperación significa tener más. Y para eso hay que trabajar más. Valemos por lo que tenemos.

En este nivel no disfrutamos de lo que tenemos y nos quejamos de lo que nos falta. El origen de nuestros problemas está afuera. Somos competitivos, entendemos que los recursos son escasos, y para que alguien gane… alguien tiene que perder.

La culpa de las cosas que nos pasan es siempre de otro, y nosotros nos limitamos a quejarnos de nuestros “problemas”, explicando lo que ocurre, como lo haría un periodista, en lugar de buscar solos una solución.

Aquí la superación se mide exclusivamente en mejores ingresos y más posesiones.

Esta es la actitud del espectador.

En los siguientes niveles, pasamos a entender que algo tenemos que ver con nuestra vida, y todo lo que pasa en ella. No es tan importante cuánto tenemos, sino quiénes somos.

Las cosas ya “no nos pasan”. Somos los que hacemos que pasen (o no pasen, por omisión propia).

El otro ya no compite conmigo, sino que es un compañero en este viaje por la vida que hacemos juntos. Nadie es “culpable” de lo que pasa, todo es un camino de aprendizaje. Empezamos a entender que los obstáculos son oportunidades de aprender y de crecer.

Aquí la superación se mide en crecimiento personal, que, claro, puede incluir mejores ingresos y más posesiones, pero no son su única medida.

Es la actitud del protagonista.

Como protagonista ya no cuentas tu vida como si fuera una película que estás viendo en el cine. Ahora la vives y accionas para lograr lo que quieres. Cada vez que algo de tu vida no te gusta, buscas alternativas satisfactorias y actúas en consecuencia. Eso no siempre es “resolver el problema”… tal vez decidas conscientemente que en realidad “eso” ni siquiera es un problema, y no necesita ser solucionado; a veces sólo decides vivir en paz con esa situación.

Muchas veces pasamos de los niveles iniciales a los más altos a partir de situaciones muy dolorosas. Pasan cosas a las que no encontramos explicación y nos obligan a reflexionar. ¿Podemos reflexionar antes de que estas situaciones dolorosas nos obliguen, y cambiar nuestra forma de ver la vida conscientemente? Yo opino que sí.

Entonces, para terminar, te pregunto: en la película de tu vida, ¿eres un espectador o el protagonista?

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