¿Usas el lenguaje con responsabilidad?

Los seres humanos somos seres lingüísticos, estamos hechos de lenguaje.

Nacemos preparados para hablar.

Ese lenguaje es el que usaremos en nuestras conversaciones, tanto con el resto del mundo, como con nosotros mismos.

Todo el tiempo estamos en conversaciones. La mayor parte del tiempo son conversaciones internas.

¿Qué nos decimos? ¿Estamos criticándonos, haciéndonos sufrir, o abriéndonos posibilidades para construirnos un futuro mejor?

Muchas veces usamos el lenguaje para describir lo que nos pasa. Es como si estuviéramos afuera de aquello que describimos y no tuviéramos el poder para cambiarlo.

Cuando cambiamos la forma de expresarnos, usando un lenguaje que nos permita diseñar un futuro distinto, y nos comprometemos con acciones que vayan en ese sentido, nos damos cuenta del poder de las palabras.

Lo que vivimos es, siempre, lo que estamos construyendo a partir de nuestros pensamientos.

No nos damos cuenta. Muchas de estas conversaciones pasan por nuestra mente desde hace tanto tiempo, que ya no les prestamos atención. Terminan siendo declaraciones poderosas fijadas a nuestro inconsciente.

Tan poderoso es el lenguaje, que muchas veces se usa para manipular a las personas (a escala individual o familiar, o a grupos más grandes a través de la publicidad). Y esto es así por la relación que hay entre el lenguaje y los procesos emocionales y cognitivos.

Si otro puede manipularnos, ¿cómo no podríamos nosotros también cambiar nuestras emociones y acciones a partir de pensamientos diferentes? Comencemos a tomar consciencia de nuestras conversaciones internas, y cuestionémoslas, si ellas no nos abren posibilidades.

El lenguaje no es inocente. Usémoslo de manera responsable.

 

¿Podrás cambiar el observador que estás siendo y utilizar el lenguaje a tu favor?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *