¿Qué hace el inconsciente?

El inconsciente ha sido estudiado desde Freud y Jung. Aún hay mucho que aprender de él. ¿Por qué a veces no hacemos aquello que queremos, o hacemos algo que no queríamos hacer?

Nuestro inconsciente tiene la respuesta a estos interrogantes.

Él sabe cosas que nosotros, en nuestra conciencia, no sabemos que sabemos.

¿De dónde ha sacado esos conocimientos? Normalmente de nuestra experiencia de vida contemporánea… pero también de memorias prenatales y memorias ancestrales o transgeneracionales.

Nuestro inconsciente se manifiesta de 3 modos: inconsciente del lenguaje (aquello que decimos o nos han dicho y quedó grabado allí), inconsciente cognitivo (lo que llegamos a elaborar y comprender; toma decisiones rápidamente a través de sesgos y heurísticas) e inconsciente biológico (que decide en base a su experiencia, por información e influencias recibidas por los 5 sentidos).

Veamos algunos ejemplos.

Quieres progresar económicamente, pero siempre escuchaste que “aquel que tiene mucha plata, vaya uno a saber en qué negocios anda” (asumiendo que tener dinero no es para la gente decente). Tu inconsciente del lenguaje hará que se te complique cumplir ese deseo de progreso: al fin y al cabo, tú sí eres decente y no andas en nada raro.

Tienes que asociarte con alguien para un emprendimiento, y el mejor socio que tienes a mano es chino. Desde chico oyes a tus padres decir que los chinos trabajan mal. Tu inconsciente cognitivo buscará evitar que esa sociedad se perfeccione.

El inconsciente biológico es muy poderoso, y buscará proteger tu vida, tu familia y evitar situaciones reprochables (como, por ejemplo, gastar todo el dinero que debiera haberse usado en bien de la familia, en mujeres o juego).

En todos estos ejemplos, el inconsciente hará que te alejes de la posibilidad de tener mucho dinero.

Como el inconsciente busca cosas muy sencillas, y tu felicidad o realización personal no está entre ellas, seguirá con su trabajo para que sigas viviendo y defendiendo la integridad del clan familiar.

 

Y bastante bien lo está haciendo; al fin y al cabo, aquí estás, vivito y coleando, leyendo esta nota.

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