Los seres humanos fuimos encarnados en este planeta con una misión… ¿sabes
cuál es la tuya?
Hay diferentes maneras de encarar esta
cuestión.
Para algunos, la misión de vida
está representada por las lecciones que cada uno de nosotros tenemos que
aprender en el curso de nuestra existencia. Nos ayudará a comprender las
pruebas y desafíos en la vida, situaciones que nos cuesta enfrentar y otras que
preferimos evitar.
Con este criterio, entendemos que estamos acá para aprender a vivir, mientras
nos enfrentamos a situaciones de distinta índole, muchas de las cuales ya
fueron vividas también por nuestros ancestros.
Y sí, estamos para aprender y para sanar al árbol. ¿Sólo para eso?
Hay otras ideas. En particular me gusta más. Hemos encarnado para hacer una
contribución al mundo.
La idea es que
podamos abandonar este mundo mejor que como lo encontramos.
Y, atención, nuestro éxito económico está en línea con esta idea de
contribución.
Si prestamos atención, veremos que quienes han logrado impactar
positivamente en la vida de muchísima gente (para bien), han sido más exitosos
desde el punto de vista económico. Piensen en ejemplos como Bill Gates o Steve
Jobs. Gracias a sus desarrollos, han facilitado la vida a mucha gente, y por
tanto su retribución económica resultó importante.
¿Has encontrado tu propósito ya? ¿Uno trascendente? La alternativa es
seguir pensando que sólo debemos trabajar como siempre, para juntar hoy el
dinero que nos permita pagar las cuentas de mañana.
Muchos ni siquiera nos cuestionamos si la vida tiene realmente una misión…
Cambia tu
forma de ver la vida, identifica tu misión y ve tras ella. Así podrás llevarla
a cabo y contribuir a un mundo mejor, y dejarás de reparar conflictos heredados,
o de “sólo pagar cuentas”.
