¿Hacemos bien nuestros pedidos al Universo?
Ya hemos hablado de esto, y es importante insistir con el tema. Las palabras no son inocentes. Lo que pensamos o pedimos, es lo que nuestro inconsciente nos trae.
Si elogiamos una situación, vamos a tener más de eso.
Esto vale también para lo contrario.
Cada vez que te quejas, te enfocas en problemas, deudas y conflictos, el Universo y tu inconsciente entienden que estás pidiendo “más de eso”.
Cuando te quejas de tu vida, de tus vínculos, de tu historia, de tu falta de logros de cualquier naturaleza, el inconsciente no lo interpreta como “quiero esto y esto no”.
Sólo interpreta que aquello en lo que más te enfocas… debe repetirse y expandirse.
Esto es así porque tu inconsciente busca tu “protección” (tu vida, tu familia y evitar situaciones vergonzantes). Y así, termina llegando a la conclusión de que esas situaciones que tanto te frustran sirven para cumplir su objetivo (y más si las tienes tan presentes), deben continuar igual (cumpliéndose el objetivo de tu inconsciente, no el tuyo).
Presta atención a tus afirmaciones. No hagas tus pedidos desde un lugar de carencia. Hasta que no sepas qué estás pidiendo para ti, vas a seguir sin entender por qué obtienes los resultados que obtienes.
