Todas nuestras experiencias, ya fueran exitosas o no, dejan una marca indeleble en nuestro inconsciente.
Ante cada situación en que tenemos distintos cursos de acción, elegimos uno descartando al resto. Esa elección puede resultar satisfactoria o no (podemos sentir que nos equivocamos).
El inconsciente tiene un criterio distinto al que quizás tengamos en mente; la considera satisfactoria cada vez que logró conservarnos la vida o nos mantuvo unidos a la familia.
El inconsciente registra cómo resultó (desde su particular óptica) haber realizado determinada acción… y cómo resultó NO realizar determinada otra acción alternativa.
Si ganar dinero resultó en mantener unida a la familia, seguiremos ganando dinero. Pero si ganar el dinero resultó en experiencias dolorosas (peleas con los hermanos, dinero prestado que no nos devuelven y se viven como grandes decepciones, etcétera) … el inconsciente buscará que no lo ganemos (todo sea por el bien mayor de evitar esos dolores tan intensos que tener dinero genera).
De allí que debemos encontrar y hacer conscientes estos patrones.
Cuando descubrimos de qué nos defiende nuestro inconsciente, que evita que logremos el éxito que buscamos (eso que conscientemente describimos como éxito), podemos comenzar a “convencerlo” de que lo que buscamos (dinero, pareja, amigos, o cualquier otra cosa) no va contra sus intereses, y puede dejar de “defendernos”.
Poniendo su
poder y energía de nuestro lado, lograremos aquello que queremos.
