¿Por qué no funcionan?
Muchas corrientes pregonan que uno no tiene las cosas porque no se lo propone, o no se visualiza teniéndolo. Visualizarse como si ya tuviéramos aquello que deseamos, o decretarlo en voz alta, debería ser suficiente para que comience a pasar.
¿Y por qué los decretos de abundancia que expresamos, nos son esquivos o no dan resultado?
La razón es que, para nuestro Inconsciente biológico, aquello que no logra tocar, oír, ver u oler, no puede ser recreado y por lo tanto, no puede modificar las memorias y hábitos ancestrales que estuvieron al cuidado de su vida.
Nuestro inconsciente biológico está allí para resguardar nuestra vida, aunque muchos otros de nuestros objetivos no se cumplan.
Entonces se aferra a esos hábitos y memorias con mayor fuerza ya que identifica cualquier propuesta de cambio como una amenaza y un peligro.
Necesitamos entender sus razones para comenzar a sanar.
Puede que los síntomas recrudezcan cuando comenzamos a sanar. Es como que antes de mejorar, todo parece ponerse peor.
Pero si entendemos las razones del inconsciente y no desesperamos, vamos a sanar. Él sabe por qué hace lo que hace y de qué nos quiere defender. En consulta con un Neurodecodificador Laboral podemos comenzar a entender esas razones, y finalmente lograr que nuestros decretos conscientes, de abundancia o cualquier otro, comiencen a cristalizarse.
