Los conflictos laborales

No siempre la persona tiene claro qué quiere mejorar de su situación.

En ocasiones, cuando una persona llega a consulta para resolver un conflicto laboral, sólo tiene en mente situaciones que son incomodas, pero hasta que no está realmente harta de una situación en particular, no se avanza con el proceso de cambio.

Al trabajar conflictos laborales, las frases son más bien incompletas y en ocasiones confusas. Por ejemplo:

“Soy dueña de una textil, y no sé qué me pasa, es como que pierdo el día
regando las plantas y viendo tele”

Se muestra como un malestar “desdibujado”.

En otras ocasiones no se manifiesta claramente qué meta se persigue:

“Trabajo muchísimo, los demás creen que estoy ahorrando mucho, pero todo lo que me
ingresa se me va en pagar deudas imprevistas”

El primer paso del proceso para sanar una distorsión laboral consiste en ayudar al cliente a definir su necesidad con la siguiente estructura:

                                                Lo que me molesta + lo que deseo + mi meta: “____________”.

 

Quedaría algo así: “No quiero problemas con mis parientes (lo que molesta), quiero ganar dinero y estar tranquilo cerca de ellos (deseo) por lo que debo saber de dónde viene esa manía de estafarse que hay en esta familia para que estos comportamientos se acaben en mi clan (meta)”  

Con esta declaración, el Neurodecodificador Organizacional podrá trabajar con el cliente en detectar el origen inconsciente de esos comportamientos y comenzar a lograr cambios en los patrones de comportamiento, y en los resultados.

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