Es nuestra forma de revivir conflictos, para poder en algún momento
resolverlos.
Los seres humanos creamos de modo inconsciente
todo lo que compone nuestro mundo. Nos damos cuenta que las cosas no son como
queremos, pero no podemos resolver conscientemente estas dificultades que nos hemos
creado inconscientemente.
Es por esto que caemos siempre en las mismas
trampas.
¿Cómo podemos saber sin lugar a dudas que esas
trampas las ponemos nosotros mismos?
Justamente porque son repetitivas. Hay un patrón de aparición que hace que
esas situaciones sean recurrentes, y se repiten habitualmente con precisión
casi matemática.
Es habitual también que otros miembros de la familia estén pasando por
conflictos similares.
Todo esto nos muestra que somos creadores de estos conflictos.
Los creamos porque estas distorsiones surgen de experiencias propias y de
nuestros antepasados; y les somos fieles, dado que nuestro inconsciente
entiende que dieron resultado en el pasado para mantenernos vivos.
Ese éxito es el que hace que nuestro inconsciente nos repita estas
situaciones una y otra vez.
La buena noticia es que tiene solución. Estos ciclos pueden detenerse.
A través de la
Neurodecodificación Laboral podemos identificar las razones por las cuales nos
obligamos a repetir estas experiencias, y una vez que tomamos consciencia, esa
necesidad de seguir repitiéndolas desaparece.
