Según seas primogénito, segundo o tercero, tus aptitudes serán diferentes.
Marc Fréchet, el descubridor de los ciclos biológicos celulares memorizados, descubrió también que hay patrones repetitivos en las personalidades de los primogénitos, segundos y terceros hijos.
El orden de nacimiento es una herramienta importante para predecir después la conducta que tendrá un adulto, ya que ese lugar determina la forma de ver el mundo.
¿Esto del orden es literal? ¿El que nace primero es el primero?
No, no lo es. Hay otros aspectos que hacen que conocer nuestro orden de hermandad no sea tan obvio. Hay varias situaciones que pueden alterar este orden. Entre ellas la llegada al seno familiar de uno o más hijos adoptados, así como la constitución de una familia recompuesta tras un divorcio o separación con la afluencia de hijos de uno y otro cónyuge, y algunas cosas contra las que uno compite.
Como ejemplo, la empresa que el padre o los padres hayan fundado, o la profesión que el padre/madre posee -y que vivencian como a un hijo- ocupan un lugar y hacen que el orden que conocemos sufra modificaciones.
También impacta este orden la existencia de no-nacidos (embarazos perdidos por la madre, ya sea que ella fuera consciente de estos embarazos, o los hubiera experimentado como una pérdida).
Veremos algunas características de cada uno. Si las del orden que tienes no te resuenan, posiblemente tu orden no sea el que crees.
Usualmente los primogénitos (que para el inconsciente biológico son los hijos números 1, 4, 7 y 10) son emprendedores, controladores, con iniciativa, esforzados, autónomos, decididos, independientes, buscadores de sus propias libertades económicas, disciplinados y perseverantes.
Suelen ser poco diplomáticos o sutiles para decir las cosas, con lo cual atraviesan conflictos con sus pares por el modo poco persuasivo de comunicarse. En la sombra, los primogénitos son caprichosos, testarudos, orgullosos, omnipotentes, soberbios y demandantes.
El modo en que logran las cosas es con esfuerzo. Protegen a todos pero no se dejan cuidar fácilmente y, cuando trabajan, son personalidades fuertes que tienden a tener todo bajo control. Les cuesta trabajar para otros y tener jefes.
Los segundos (orden 2-5-8 y 11), en cambio, son más adaptables. Prefieren estar acompañados, les gusta conocer gente nueva, disfrutan de los desafíos que se presentan, no tanto para ganar o demostrar valía personal, ya que no les interesa mucho competir, sino que les divierte ponerse a prueba.
Su carácter es más flexible. Suelen ser creativos. Tienen un carácter más optimista y son estrategas natos. Tratan de no dañar porque son empáticos y cuidadosos. Tienen un sentido del humor especial y se ríen sobre todo de sí mismos. No le temen a la frustración.
Trabajan muy bien en equipo.
Los terceros (orden 3-6-9 y 12) son los que suelen tener más dificultades para orientar su energía hacia las metas. Por lo general, esta ubicación en el orden de hermandad hace que tengan más orientación hacia lo creativo, intuitivo, artístico, docente y/o lo terapéutico y la oferta normal de estudio o profesional no llena sus expectativas de vida más centradas en el aquí y ahora y en ayudar a los demás y al mundo, ya que suelen ser personas con grandes ideas (a veces impracticables) altruistas y generosas.
Son tranquilos, templados, con gran capacidad de escucha. Intuitivos, perceptivos y conectados con planos de conciencia superiores.
En general tienen suerte. Suelen estar en el lugar justo y con la persona adecuada que va a ayudarlos, por lo cual todo fluye en sus vidas sin que necesiten hacer demasiados esfuerzos. Como contrapartida, pueden ser un poco cómodos y escaparle al esfuerzo.
¿Con cuáles de estas características te identificas?
